Navegar en el desierto

En el linde del mundo sentado estoy
En la cornisa mas alta mirando el azul cobalto de una serena tarde
A ratos el viento despeja las nubes que apenas tocan mis pies
Abajo todo es color asfalto inerte, gris y triste

Al sur escondido entre mis recuerdos
Esta el camino de arcilla polvorienta
Me acompaña el silencio solitario de mis latidos
Y tu foto arrugada de tanto estar en mi bolsillo

No se ve el mar desde aquí
No siento el aroma de tus playas
No hay gaviotas que anuncien tu nombre
Ni ave de paso que me recuerde cuan perdido estoy

Si conoces el camino de regreso ¿como puedes estar perdido?
Me preguntas y tu voz suena caprichosa
Sonrío a medias, mientras contemplo tu constante lejanía
Ahogo un “si supieras” en un suspiro

Al oeste en un paraje  amarillo desertico
Anclado el Argo espera con el viento azotando a sotavento
Sin tripulación para los remos
Sin voluntad para forzar la virada por avante

El raudo vuelo de un azor y su extraña presencia anuncia la partida
Navegante del desierto, perdido en el destierro
Me alejo del camino de regreso y te sonrío,
Ahora se que es tarde para volver

Edwalf

Naufragar abrazado a tu nombre

He planedo irme mil veces
Dejar la mesa puesta y el desayuno a medias
Correr sin mirar atras sin escuchar
Negarlo todo y no escucharme

O escucharme diciendo que ya no queda tiempo
Que no hay nada que pueda tocar
Nada que no se escape de entre mis dedos
Nada tangible, nada solido, nada verdadero

Negarlo todo y negarme a mi mismo
Salvar lo que queda de mi
Darle una vuelta a este tonto cuaderno de bitacora
Saltarme hasta la ultima pagina y escribir fin

He planeado irme mil veces
Y ser libre olvidando
Tomar las hojas de los dias vividos en ti
Y borrarlo sin contemplaciones

He planeado olvidar tu nombre verdadero
Diosa griega de mi victoria negada
Imagen verdadera de todo y nada
Te ofrezco datiles y aceitunas, quemo incienso

He planeado hacerme a la mar
En un barco de papel
Perderme en un horizonte sin temor
Llevo tu sonrisa en mi mascaron de proa

Rumbo a Benghazi si el casco aguanta
Atado al timon de espadilla a tientas y sin estrella guia
A sus costas serenas sin jarcia de amarre llegare
A naufragar abrazado a tu nombre

Edwalf

Diosa Ausente

Tus ojos son dos dagas de hielo
que inexpresivas, frias y mortales me atraviesan sin verme
desgarra de a pocos mi voluntad
y la hace girones con cada parpadeo indiferente

mi nombre cae de tu boca inerte y congelado
muere en tus labios carentes de calor
mis manos congeladas tratan de abirgarse
pero tu presencia es mas fuerte Diosa invernal

Tu indiferencia llego temprano a mis tierras
quemando su fertilidad con tu helado aliento
aun asi  espero el final de tu invierno
aun asi te espero diosa ausente

Edwalf

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